LA OLMILLA, DONDE CORAZÓN Y PALADAR VIBRAN EN UN MISMO LATIDO

Permitid que me presente: Me llaman La Olmilla y soy natural de Peñafiel.

Me gestaron mis paisanos a golpes de pico y sudor, a los pies del emblemático Castillo. Hace de eso… más de 100 años. Nací de la ilusión y el esfuerzo y fui educada para durar muchos lustros dando lo mejor de mí, albergando en mi vientre costumbres ancestrales y divertidas anécdotas que han forjado mi personalidad. Quien me conoce no me olvida, pero estoy tan bien integrada en la estructura del pueblo, que paso desapercibida, aunque si me buscas, me encontrarás, ya que estoy  frente a la Torre del Reloj, el edificio más añejo de la villa. 

He acogido familias enteras en mis entrañas, cuando los hermanos brindaban por mantenerse unidos y cuando luchaban entre ellos por culpa de esa absurda guerra. He madurado entre parrillas, discusiones, besos clandestinos, risas y secretos familiares. He criado vino para vender a mis paisanos que acudían a mí, cargados de preocupaciones o cansados del trabajo y se iban ligeros, un poco más contentos y algunas veces, haciendo zigzag en el camino de vuelta y hasta confundiendo la letra de las canciones.

En mis últimos tiempos he ofrecido un jarrillo al sediento y alegrado el corazón de mis invitados en meriendas y fiestas populares, aunque también he presenciado algunas riñas cuando los efluvios de los caldos que atesoro en mi seno, superaban la razón que reina sobre la tierra que me cobija.

Soy guardiana del paso del tiempo y testigo de confidencias y juramentos de un Peñafiel mágico y oculto. Hoy he desempolvado un poco el suelo y las paredes que mi tierra alberga para abrir mi corazón y mis puertas a quien quiera visitarme y pasar un momento de ocio empapándose de pasado, presente y futuro.

Mientras siga habitando en esta tierra de buen vino, os iré relatando historias de esta villa, describiendo los rincones especiales, unos emblemáticos, otros muchos ocultos. Desde su enigmático Castillo que alberga el museo provincial del vino hasta las riberas de sus ríos. Curiosidades de todo lo que me rodea: los campos de cultivos de viñas y cereales o ese mar de pinos que extiende su manto verde hasta donde la vista alcanza. Su gastronomía, patrimonio cultural, su historia con leyendas y relatos del pasado, que os harán partícipes de un presente en el que la ilusión por este nuevo proyecto intenta escribir un capítulo más de mi historia… y ahora de la vuestra.

Recordadlo: Me llaman La Olmilla y soy natural, como la vida misma.

Comentarios

  • 13/03/2021
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    Primi

    Deseando formar parte de esas futuras vivencias mientras bebo de tus recuerdos. Encantada de conocerte!

  • 26/05/2021
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    Roble

    K ganas de ir deseando de k llegue el día para disfrutar a tope

  • 26/05/2021
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    Estrella

    Pues encantada y deseando conocerte, La Olmilla!
    Sin duda será un placer visitarte en cuanto abras tus puertas a los amantes de las tradiciones y el buen vino. ❤️

  • 26/05/2021
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    María José

    Yo ya tengo mi reserva y deseando de probar los vinos , que seguro serán excelentes…

  • 27/05/2021
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    Luis Martínez

    Me encanta la idea!!! Yo también soy de tierra de vinos y tengo grandes recuerdos de las bodegas familiares en las que celebrábamos todo tipo de acontecimientos. No deberíamos perder estos lugares tan llenos de nuestra historia.
    Por favor, manténgame al corriente de sus eventos. Estoy deseando ir personalmente a conocer a esa bodega tan resalada. 😉

  • 14/06/2021
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    Ari

    Que bonita historia 🥰🥰🥰🥰me encanta!! Al leerlo te lleva dentro del relato y te invita a soñar☺️☺️.
    Deseando ir a conocerlo ya mismo!

  • 15/06/2021
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    Sandrix

    Bienvenida de nuevo a los años modernos Olmilla, deseando escuchar tu pasado y q nos acojas en tus entrañas un ratito tan ameno!!!!!

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